Caminos de colores
Ante las miradas que no entendía y el gesto adusto y circunspecto del esfuerzo final de dos señores; ante el viento y la mano de mi padre y el secreto del ataúd guardado en los caminos de colores.
Todo era ajenamente triste; todo silencio y rumores en la calle que siempre ignora mi asombro por la muerte entre caminos de colores.
Puñados ruidosos de tierra; un llanto, un pañuelo blanco la negra ropa de los deudos
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